
La tormenta del viernes se llevó con la furia de su viento y del agua la energía eléctrica, pero en las grandes ciudades hay grandes artistas que llevan lo que hacen en la sangre...es como una alquimia de la noche tras noche, donde con una cantidad ínfima en metálico logran sobreponerse a la tormenta de remar todo el tiempo levando su música a todas partes. Todo aquel que tiene un músico en la familia o un amigo músico lo sabe... Babylon comenzó a sonar después de la medianoche con un grupo de chicos de Collegium que largaron entre nervios y suspiros y manos transpiradas con una banda enorme que sonaba más que bien!!! Al tiempo que tocaban iban soltándose los cuerpos y los instrumentos se iban poderando de ellos mismos y lo hicieron fantástico, a veces pienso que debe ser la enrgía que pusieron la que cortó la luz de esa zona de la costanera... y allí apareció Esteban Kabalín, a la luz de unas cuantas velas y con su guitarra que ya había perdido la esperanza de anotarse a algún amplificador. Tocó y cantó con la misma fuerza que mil batios de potencia ante un público que disfruta del rock en todas sus formas y que sabe apreciar la energía de un artista mostrando su música e iluminando los rostros casi al oscuro...